11 de octubre, Día Internacional de la Niña

“Tenemos un deber con las niñas.

Uno que tiene que ver con la educación.

Con conseguir que puedan zafarse de todas esas cosas espantosas que el mundo está preparado para enseñarles como algo “normal”.

No hay un color de niñas.

No hay juguetes de niñas.

No hay cortes de pelo de niñas.

No hay actitudes de niñas.

No hay ropa de niñas.

Tenemos un deber con las niñas.

Uno que tiene que ver con el respeto.

Las niñas no tienen que cumplir con tu idea de lo que ha de ser una niña.

Las niñas han de ser.

Y sobre todo han de ser lo que ellas sienten que son.

No ayudamos en nada a las niñas cuando les perforamos los lóbulos, les compramos ropa rosa, les preguntamos si ya tienen novio a los cuatro años, las vestimos con ropa sexy, les decimos que están muy guapas cuando se arreglan mucho, les regalamos bebés que tienen que cuidar, o cocinas para cocinar y desoímos sus deseos si lo que quieren es trepar a un árbol o un tren o jugar al fútbol.

Las niñas no son mujercitas.

No son un proyecto piloto de amas de casa, madres, bellas y complacientes mujeres.

Lo que tenemos que hacer es verlas.

A ellas.

Hoy es el #DíaInternacionalDeLaNiña.

Y es un buen momento para que todas las mujeres que un día fueron niñas piensen en lo que erróneamente les enseñaron y que ellas tuvieron que desaprender.

En todo lo que han tenido que recordar porque otras personas les hicieron olvidar algo fundamental: que no había nada malo en no querer lo que otros y otras les ofrecían como la verdad.

El mundo se cambia en las niñas.

Porque las niñas serán las mujeres del mañana.

Y nuestra única responsabilidad es hacerlas más libres que a nuestras abuelas.

Es decirles que sus cuerpos son suyos.

Que pueden dedicarse a lo que quieran.

Que no tienen que ser comedidas.

Que han de jugar a aquello que las haga felices.

Que son fuertes y que los niños también lloran y que no necesitan ser protegidas.

Que tampoco es su deber cuidar.

Ni limpiar o tener hijos.

Ni casarse o tener novio.

Es decirles que se conozcan mucho.

Que lean mucho.

Que viajen mucho.

Que hablen y escuchen mucho.

Que descubran por sí mismas qué necesitan.

Y que ayuden a otras mujeres.

A romper con todo lo que alguien dijo.

Que debía ser la vida para ellas.”

Texto de Roy Galán.

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